viajero

Por más que he hecho y deshecho la maleta , tengo que confesar que soy no soy la persona con “el lado organizado” más desarrollado del mundo a la hora de empaquetar.

Lo que he descubierto a lo largo de estos años es que cada uno tiene que fabricarse su propio sistema, una manera que te haga sentir cómodo y no te obligue a seguir instrucciones de otros a la hora de hacer la maleta que, simplemente, no son para ti.

Tener una mente ordenada puede ayudar en muchos aspectos de la vida, pero si intentas seguir al pie de la letra los trucos de los demás, probablemente te veas atascado cuando intentas convertir 20 kilos de ropa en un hatillo de 50 centímetros. Al final siempre olvidas meter algo, tienes que sentarte sobre la maleta para poder cerrarla o acabas sudando como un descosido en la cola de Ryanair con dos forros polares bajo el abrigo.

Esta es la forma en que yo lo hago, pero no por eso tiene que ser la tuya. Aún así, aquí hay algunos trucos que pueden ayudarte a crearte tu propio “estilo de equipaje”. Cuando hayas hecho la maleta unas cuantas veces con tu propio método, ya te saldrá solo y no sufrirás imprevistos indeseables.

1. Repasa mentalmente lo que necesitarás cada día.

Piensa primero en la salud. No olvides poner a la vista los medicamentos que necesites para no olvidarlos. Existen bolsitas para medicamentos pequeñas y donde podrás meter los blisters de pastillas que necesites.

Sobre la ropa, reflexiona: ¿qué prendas usas en tu vida normal durante una semana? y economiza. Montar mentalmente “los modelitos” de cada día (para viajes cortos) e idear las diferentes maneras de combinar la misma ropa es bastante útil.

Puedes plantearte invertir en prendas “multiusos” que son bastante caras, pero también puedes fabricártelas tú mismo con un pañuelo o un vestido. También súper-útiles los pantalones desmontables,  tanto para chico, como para nosotras.

Considera si acudirás a algún evento en el que tengas que ir vestido de una manera especial o a una excursión que requiera calzado cómodo.

También es muy recomendable la ropa interior de secado rápido, que no es nada económica pero te permitirá reutilizarla fácilmente y no preocuparte por empaquetar miles de bragas o calzoncillos. Si no te animas a lavar, las bolsas para la ropa sucia pueden echarte una mano para no mezclar la ropa usada con la limpia.

Los utensilios de aseo, cuanto más pequeños mejor. Seguro que donde vayas podrás comprar champú si lo necesitas, así que intenta reducir espacio en este tipo de cosas. Puedes usar esponjas jabonosas en seco o pastillas de jabón en vez de botes de gel, que puedes envolver en una toalla para la cara. Encontrarás packs viaje en cualquier supermercado.

2. Reúne las cosas que te vas a llevar antes de empaquetarlas.

Una imagen vale más que mil palabras. Si pones encima de la cama todo lo que llevarás, podrás apreciar mejor el volumen que ocupa y replantearte si necesitas llevar tantas cosas.

3. Usa una maleta que haga el trabajo por ti.

Una maleta o mochila con apartados diferenciados te ayudará a organizar dónde quieres meter cada cosa. Utiliza todos los bolsillos, que son unos grandes aliados cuando el orden no es lo tuyo. Lo ideal para evitar que tus cosas se pierdan en el pozo del departamento principal, es hacerse con una mochila  con muchos bolsillos y si es impermeable, mejor.

En el apartado grande puedes meter tu ropa interior. Es algo que utilizarás cada día; si las pones en el bolsillo principal podrás acceder a ella más fácilmente. Localiza los bolsillos más accesibles para meter cosas de aseo -que también necesitarás habitualmente- o el botiquín de emergencia.

Si has probado las bolsas organizadoras, ya no te querrás deshacer de ellas. Se trata de minibolsas de tela, normalmente cuadradas o rectangulares con una cremallera y que encajan perfectamente dentro de la maleta o mochila. De este modo tienes organizado tu equipaje dentro de pequeños apartados que puedes sacar individualmente sin tener que escarbar en la maleta. El inconveniente que tienen es que son más incómodas si viajas con mochila pero igualmente pueden serte útiles para meter calzado, por ejemplo.

4. Usa bolsas para envasar al vacío

Son bolsas que tienen una boquilla por la que puedes sacar el aire con la aspiradora y reducen considerablemente el espacio en la maleta. Yo las he utilizado muchas veces cuando iba a pasar una larga temporada en China y me funcionaba bastante bien con prendas como los jerseys, por ejemplo.

5. Piensa en el control del aeropuerto (si es que viajas en avión)

Si viajas habitualmente ya sabes lo molesto que es tener que sacar todas las cosas de tu maleta hasta que encuentras ese objeto que ha detectado el escáner. Es mejor poner estos objetos (cargadores, tablets, líquidos…) encima de todas las cosas o, en su defecto, de manera que puedas acceder a ellas sin tener que deshacer todo el equipaje. Intenta que lo último que metas en la maleta sea la bolsita de los líquidos.

Piensa que en los aeropuertos suele hacer frío. Si puedes poner alguna chaqueta ligera en un lugar que puedas acceder fácilmente, te evitarás tiritar durante el viaje.

6. Las cosas que menos usas, al fondo.

Puede resultar obvio, pero no siempre lo cumplimos (hablo por experiencia). Piensa qué es lo que no necesitarás al principio del viaje, como zapatos, pantalones o camisetas e intenta ponerlos al fondo.

Tras meter lo grande, puedes aprovechar los pequeños huecos que quedan para “encajar” cosas que sean pequeñas, como los calcetines (que también pueden ir dentro de las zapatillas) o el bañador. Otro truquillo es agitar un poco la mochila para crear algo más de espacio cuando la ropa se asiente.

7. Comprueba el tiempo en el lugar donde vas a ir.

Otra obviedad, pero no por eso menos cierto. Incluso si vas a una zona donde siempre hace calor, te puede sorprender una tormenta o una borrasca inesperada y encontrarte con que olvidaste echarte una chaqueta ligera a la maleta.

8. ¿Irás cómodo cargando con él durante más de dos horas?

Hazte esta pregunta antes de salir. Que la maleta se caiga sobre su propio peso es algo incómodo cuando tienes que esperar en aeropuertos o estaciones y el equipaje cobra vida propia. Ir mucho tiempo con una mochila descompensada también lo es.

En el caso de las mochilas, puedes ponerla verticalmente en el suelo para ver si se va para delante o para atrás. Comprueba si pesa mucho y piensa si podrás llevar ese peso en el caso de que tengas que cargar con ella algún tiempo. También te será útil para comprobar si se te clava algo en la espalda o está descompensada. Si llevas maleta, trata de probar si la puedes arrastrar fácilmente.

Existen muchos trucos sobre la manera correcta de empaquetar que te pueden ser útiles, estos son los que a mi me funcionan. Espero que te sirvan para fabricar tu propia manera de hacer la maleta.

¿Tienes algún truco que utilices para organizar tu equipaje y que nos pueda servir a los demás? Ya sabes que compartir es vivir, ¡cuéntanoslo!

¡Buen viaje!