Tiene 79 años y arrasó en la China Fashion Week.

Wang Deshun consiguió atraer todas las miradas durante la presentación de la colección otoño invierno 2015-2016 del diseñador Shenguang Hu. El actor, famoso por su actuación en películas como “El reino prohibido”, “Guerreros del cielo y de la tierra” o la recién estrenada “20 once again”, protagonizó una aparición estelar en la pasarela con un físico que podría ser la envidia de muchos modelos jóvenes. La presencia de un “casi octogenario” sobre el escenario llamó la atención de muchos aunque el respeto por la edad es una tradición milenaria en China.

En China, cuando se pregunta por la edad es un orgullo responder que se ha superado un lustro de vida, de hecho, la gente espera con ilusión la celebración de su cumpleaños número 51. En el clásico de Lin Yutang “La importancia de vivir” ya se llamaba la atención sobre la manera tan distinta de percibir la vejez entre oriente y occidente.

Aún así, en los últimos tiempos, el gobierno chino mira con preocupación al envejecimiento de su población. Actualmente hay un 15,5 de la población china por encima de los 60 años y se calcula que esta cifra siga subiendo en los próximos años. Naciones Unidas prevé que la reserva de trabajadores entre los 15 y 59 años disminuya en 61 millones, una población equivalente a la población activa de Reino Unido y Francia juntas.  No son pocos los ancianos que alcanzan la vejez y se quedan solos ya que muchas veces sus únicos vástagos emigran o tienen que vivir lejos de la casa familiar.

Esta es una problemática que también sufre occidente. Sin embargo, otros muchos, como demostró Wang Deshun hace unos días en Pekín, siguen al pie del cañón.

No es tan habitual en el gigante asiático ver a mujeres de avanzada edad en esa tesitura, pero en occidente no es la primera vez que vemos que se reconoce que “la arruga es bella” sobre una pasarela o sobre el escenario. También hay casos conocidos entre ellas. La modelo más vieja del mundo se llama Daphne Selfe y tiene 86 años. Su carrera empezó en los años 50 y trabajó paraDolce Gabana, Nivea y Olay.

Sus obligaciones familiares la retiraron de los focos hasta que su agente, una vez había sobrepasado los 70 años, la llamó para un nuevo trabajo de la marca inglesa TK Max. Desde entonces no ha parado de peinar sus canas para seguir apareciendo en campañas publicitarias.

Dice que nunca ha pasado por un quirófano y que la belleza no depende de ser bonito o no serlo, sino que es algo que se lleva dentro.

Y es que la tercera edad crea tendencia, la industria del cine últimamente apuesta por los mayores como público y como protagonistas. Desde que el director Michael Haneke en 2012 puso bajo el foco en su oscarizada película “Amor” a intérpretes que superaban los 80, no hemos parado de ver el éxito de actores y actrices, incluso amateurs, que triunfan sobre las tablas.

En China hace unos días lo vimos sobre la pasarela, aunque solo en su versión masculina. Ahora falta comprobar si también la industria cinematográfica y de la moda del gigante asiático apuesta por las mujeres chinas “en su tercera juventud”.